Las velas perfumadas son productos que crean un ambiente agradable y relajante en su hogar. Se componen de 4 elementos principales: la cera, la mecha, el recipiente y el perfume. Cada uno de ellos influye en la calidad de la vela perfumada. Le ayudaremos a reconocer una vela perfumada de calidad.

Una buena fragancia

Una buena cera
LA CERA
La cera es el elemento principal de una vela perfumada. Da forma, color y textura a la vela, y es también lo que determina la duración y la calidad de la combustión. Existen dos grandes tipos de cera: las ceras minerales y las ceras vegetales.
Las ceras minerales proceden de la petroquímica y se obtienen a partir de residuos sólidos del refinado del petróleo. La más conocida es la parafina. Las ceras minerales tienen la ventaja de ser estables, sólidas y resistentes al calor. También son incoloras e inodoras, lo que permite añadirles colorantes y perfumes sin alterar su calidad. Son adecuadas para velas vertidas en recipiente o moldeadas, porque solidifican de forma rápida y uniforme. Permiten una excelente difusión del aroma en caliente, es decir, cuando la vela está encendida. Las ceras minerales son, sin duda, el aliado perfecto de los perfumes, ya que son compatibles con una gama muy amplia de fragancias.
Las ceras vegetales proceden de plantas como la soja, la palma, la colza, el coco o el arroz. Son 100% naturales y biodegradables. Tienen la ventaja de ofrecer una combustión más larga y suave que las ceras minerales, lo que le permite disfrutar de su vela durante más tiempo. Por ello, la difusión del perfume es algo menos potente que con una cera mineral cuando la vela está encendida; sin embargo, ofrecen una buena difusión del perfume en frío, es decir, cuando la vela está apagada. Las ceras vegetales tienen además una textura cremosa y suave que da a la vela un aspecto auténtico. Son adecuadas para velas vertidas en recipiente, ya que tienen buena adherencia al envase. Las ceras vegetales son saludables y respetuosas con el medio ambiente.
LA MECHA
La mecha es el elemento que enciende y mantiene la llama de la vela. Garantiza la combustión de la cera y la difusión del perfume. Existen distintos tipos de mecha: de algodón, de madera o de lino.
Las mechas de algodón son las más habituales y son naturales. Están hechas de fibras de algodón trenzadas y ofrecen buena resistencia y durabilidad. Deben adaptarse al tipo de cera y al diámetro de la vela para evitar que la llama sea demasiado grande o demasiado pequeña. También deben estar centradas y rectas, para evitar que la vela se ahueque o se deforme. Así que no olvide comprobar el centrado de la mecha en el momento de la compra: no es solo una cuestión estética, sino un punto importante para una combustión homogénea y óptima.
Las mechas de lino o de madera son opciones menos frecuentes. Están hechas de fibras de lino tejidas o de madera y tienen una combustión distinta a la de las mechas de algodón.
EL PERFUME
La fragancia es el elemento que aporta carácter y personalidad a la vela. Es la que crea el ambiente y la emoción que se buscan. Existe una infinidad de perfumes, que se clasifican en distintas familias olfativas: florales, afrutadas, amaderadas, especiadas, etc. La elección del perfume depende de los gustos y deseos de cada uno, pero también de la estación y de la ocasión.
Desde el punto de vista olfativo, los perfumes pueden describirse a través de tres impresiones llamadas «notas»: la nota de salida, la nota de corazón y la nota de fondo. La nota de salida es la primera impresión que se percibe al oler la vela. Suele ser fresca y ligera, y se evapora rápidamente. La nota de corazón es el corazón del perfume. Es más rica y compleja, y se revela al cabo de unos minutos. La nota de fondo es la última impresión que se percibe al apagar la vela. Es más profunda y persistente, y puede durar varias horas.
Una fragancia de calidad para vela perfumada debe cumplir ciertos criterios, entre ellos:
Composición: un perfume de calidad suele estar compuesto por una mezcla de materias naturales y sintéticas. Las materias primas naturales proceden de plantas, flores, frutas, maderas, etc. Las materias primas sintéticas proceden de la química. Tienen la ventaja de ser más estables y variadas, pero también son menos naturales. Es importante controlar el carácter alergénico de las materias, por separado y en mezcla, para respetar los umbrales. Confíe en los profesionales, las «narices», para diseñar la fragancia de una vela perfumada. La perfumería es a la vez un arte fascinante y una ciencia cuyo reto es crear fragancias únicas, inspiradoras y químicamente viables.
Concentración: es el porcentaje de perfume añadido a la cera. La concentración ideal se sitúa entre el 8 y el 12 %. Una concentración demasiado baja hace que el perfume sea más fugaz y menos intenso. Una concentración demasiado alta hace que la fragancia resulte abrumadora y puede perjudicar la combustión. En algunas regiones del mundo, como Asia Oriental, los consumidores prefieren aromas bastante ligeros y sutiles, mientras que en otras, como Oriente Medio, se prefieren aromas intensos, a menudo más amaderados y/u orientales. Si está diseñando una vela perfumada, considere adaptar la concentración de fragancia al público al que desea dirigirse.
Resistencia: es la capacidad del perfume para resistir el calor. La fragancia de una vela perfumada debe ser apta para la combustión, para no degradarse ni alterarse al contacto con la llama. Es importante adaptar el perfume al soporte y, si es necesario, reformular la composición perfumada para su uso en vela perfumada.
Los perfumes de Grasse gozan de especial renombre, tanto entre los profesionales como entre el gran público. Desde el siglo XVI, Grasse desarrolló el cultivo de la rosa, el jazmín, el nardo y la mimosa. Por aquel entonces, Grasse albergaba una importante industria del cuero; los olores que emanaban de los talleres animaron a la ciudad a desarrollar rápidamente una industria del perfume. Los perfumistas de Grasse se agruparon entonces en un verdadero oficio y perfeccionaron las técnicas de extracción en el siglo XIX. Grasse se convirtió así en la cuna de la perfumería occidental. En 2018, el saber hacer de la ciudad en perfumería fue inscrito en la lista del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad de la UNESCO.
EL RECIPIENTE
¿Cómo combinar estética y seguridad?
El recipiente es el elemento que aporta estilo y elegancia a la vela. Determina su aspecto visual y su diseño. Existen distintos tipos de recipientes: de vidrio, de cerámica, de metal, etc. La elección del recipiente depende del gusto y del presupuesto, pero también de la seguridad y del rendimiento.
Tenga cuidado y asegúrese de que el recipiente cumpla estos criterios:
- Resistencia al calor: es un punto determinante para la seguridad, ya que la temperatura de la cera en los bordes de la vela puede alcanzar unos cien grados centígrados. El vidrio, el metal y la cerámica son especialmente resistentes al calor. Para evitar problemas de sobrecalentamiento del recipiente, no olvide seguir las instrucciones del siguiente artículo: «Velas perfumadas: instrucciones de uso»
- Porosidad: evite los materiales porosos, ya que la cera puede filtrarse en los poros por capilaridad. Algunas cerámicas más porosas están contraindicadas para las velas perfumadas.
- Calidad y durabilidad: en general, elija un recipiente de calidad que le permita disfrutar de su vela perfumada a lo largo del tiempo. El grosor y la solidez del recipiente, por ejemplo, son puntos determinantes a la hora de elegirlo.





